EL DEPORTE MENTAL ES EL DEPORTE DEL FUTURO


Se asume que para muchas personas, incluso para muchos que no lo practican pero lo conocen, el ajedrez es una actividad excepcional, comparada y relacionada, constantemente, con el arte, la ciencia y el deporte. Comparada y relacionada por ajedrecistas, pero también por respetados profesionales y especialistas de ámbitos completamente diferentes, a los que siempre que se les pregunta abiertamente sobre el tema, no dudan en deshacerse en elogios y en posicionarse en favor.


¿Por qué entonces no se presume tanto de este juego como de otras actividades mucho más irrelevantes para la construcción de un mundo mejor, y en cambio otras mucho peor consideradas son a la vez mucho más populares? ¿Por qué no nos empapan de ajedrez en los medios y en las redes sociales, promoviendo una actividad que, mucho más allá de su aspecto lúdico, promueve una serie de valores que la gran mayoría de la sociedad quisiera en mayor medida para la propia sociedad?


El ajedrez es una actividad con miles de años de historia, que representa una parte inseparable de nuestra cultura, que constituye un método de traspasar la gran barrera social que significa el idioma, que además se percibe como algo lúdico y social, que infunde valores ejemplares y encima tiene beneficios psicológicos como el desarrollo cognitivo en la infancia, o el rendimiento o capacidad de procesamiento cerebral en la vejez, y estimula otros aspectos cognitivos como la memoria, el razonamiento espacial o la creatividad. Esto no es algo que se dice por decir. Se han hecho estudios, y se ha demostrado. Esas influencias son muy reales.





Llegados a este punto, en que parece tan obvio que en nuestros días el ajedrez debería ser, cuanto menos, un deporte referencia en los países más desarrollados, es llamativo ver que, aunque cuenta con una buena buena carta de presentación, no goza de un interés real por parte de la gente, más bien tiende a ser ignorado.

Porque claro, aprenderlo requiere un poco de esfuerzo, requiere un poco de inteligencia, un poco de autocontrol emocional... Un poco de todo. Quizás no es para cualquiera, sobretodo si no se aprende desde niño. Menos mal, que (parece) que esto sí que se le había ocurrido ya a alguien.

Hoy se está introduciendo en las escuelas. Mañana estará en los institutos. Viéndolo así, quizás en un futuro sí llega a estar presente en todas partes y el ejercicio mental sea complemento en la vida de (casi) todas las personas. Después de todo las instituciones no están haciéndolo tan mal. En ese aspecto.

Pero luego está la sociedad. La gente. Ignoran el ajedrez. Aunque intentemos imponer la razón, nos atraen otras cosas.
Hoy todavía estamos venerando proezas físicas y realizando rituales "culturales" en los que se torturan y matan animales como espectáculo. Otros matan animales por deporte. Creemos en Dios (en cada parte del mundo, en uno). Autodestruímos nuestra salud en las "fiestas". Y cada uno tiene lo suyo, tú y yo también. Arreglamos el mundo en los bares. Los gobiernos de nuestra sociedad se deciden por unas elecciones que estan promocionadas en medios de comunicación controlados por empresas privadas, y se podría decir que hoy en día gobernar es más un espectáculo que un objetivo gubernamental en sí mismo. Total, cuando uno lo hace mal se pone el otro. Si el otro lo hace mal, el uno vuelve, sin consecuencias a la altura de toda la gente que sufre a su costa. Nos quejamos de la esclavitud, el abuso infantil y la crisis y compramos a multinacionales. Del cambio climático mejor no digo nada. Y por último está la prensa rosa. Todavía no he averiguado por qué hay tantos miles y millones de personas que la siguen a diario. Supongo que un día lo llegaré a entender pero aún estoy en ello. Tiene q ser algo biológico, impulsos, no sé, algo que no controlamos. Espero que sea eso.

Todo esto lo escribo por si alguien del futuro lo lee y se rie un poco. Desde luego el mundo todavía no está preparado para lo que estamos proponiendo.

Pero bueno, haremos lo que podremos.



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