¿QUÉ BENEFICIOS PSICOLÓGICOS OBTENEMOS AL JUGAR A AJEDREZ? - Psicóloga Myriam Sierra

El ajedrez ha sido considerado durante muchos años un juego de índole mental muy ligado a altas capacidades intelectuales.
A lo largo del juego, cada movimiento es el resultado de un trabajo de profunda reflexión basada en el análisis de los elementos que se presentan no sólo en el tablero, sino en el oponente, pues bien sabemos que en el ajedrez lleva ventaja el jugador que es capaz de conocer y estudiar a su rival.
Además, requiere de cierto esfuerzo físico y emocional, pues durante cada jugada los participantes lidian con emociones de éxito o fracaso.

Por ello, es lógico pensar que durante el desarrollo de una partida intervienen otro tipo de factores más allá de lo intelectual, y son muchos los estudios que ahondan acerca de los mecanismos psicológicos implicados en el juego y los beneficios que reportan en aquellos que lo practican.
Así pues, en el presente artículo vamos a tratar de sintetizar aquellos aspectos psicológicos que se trabajan en esta disciplina y las ventajas que suponen su práctica en la vida cotidiana de las personas.



Atención y concentración.

Al tratarse de un juego que requiere un gran nivel de reflexión, exige un alto nivel de concentración, y por ello el jugador debe aprender a seleccionar y focalizar la atención, a aquellos estímulos que sean realmente útiles o importantes para la jugada e ignorar los distractores que puedan entorpecer su partida y por tanto, condenarle al fracaso.

Este mecanismo, conocido como atención selectiva, favorece y requiere de concentración, ayuda a evitar la sobrecarga del sistema cognitivo y moviliza los mecanismos necesarios para elaborar una respuesta adecuada a la situación. Este hecho no sólo favorece en el juego, sino que nos prepara para movilizarnos a la hora de afrontar los diferentes “jaque mate” que nos vamos encontrando a lo largo de nuestra biografía.




Memoria. 

A lo largo de varios estudios se ha observado que el ajedrez estimula la memoria sensorial, especialmente la visual, además de la memoria de trabajo, procesamiento que permite el cumplimiento de tareas en las que interviene el razonamiento, la comprensión y la resolución de problemas.




METACOGNICIÓN.
Flexibilidad, Toma de decisiones y Resolución de problemas.

El ajedrez requiere que el jugador se evalúe constantemente y reflexione sobre los movimientos que efectúe. Durante la partida se van planteando nuevas situaciones que el jugador deber ir resolviendo y, por tanto, debe meditar constantemente sobre lo que está haciendo, desarrollándose así una especie de diálogo interior. Esto nos acostumbra a pensar con método cartesiano y a flexibilizar nuestra mente, pues el jugador debe estar adaptándose al juego constantemente. Para enfrentarse a ellos, deberá definir y aplicar una estrategia, y para ello aplica lo que en terapia los psicólogos llamamos Resolución de problemas: Identificar y definir el problema, evaluar las diferentes alternativas de solución, analizar las consecuencias positivas y negativas de estas alternativas, escoger la más conveniente y ponerla en práctica en el tablero.

Trabajos de Hernández y Rodríguez (2006) exponen que los jugadores de ajedrez con más éxito utilizaban modos de valorar y afrontar la realidad (moldes cognitivos-afectivos) más realistas, positivos y ponderados.




Empatía.

En el ajedrez, el jugador necesita la habilidad de calcular, evaluar y predecir qué es lo que va a ocurrir. El cálculo de cada movimiento aparentemente individual, se convierte en una dinámica entre ambos oponentes. Es muy importante saber interpretar las emociones, la conducta verbal y no verbal del oponente para anticiparse a sus iniciativas y acciones e interpretar sus intenciones y poder ganarle terreno. Además, esto obliga a conocer la propia conducta no verbal para evitar que ésta pueda ser interpretada a favor del oponente.




Control emocional, responsabilidad y aceptación de reglas. 

Debido a que es un juego que requiere el cumplimiento de reglas, las consecuencias que devengan de cada acción que efectúe el ajedrecista serán íntegramente responsabilidad del mismo.

Durante una partida de ajedrez intervienen una serie de destrezas emocionales. Un jugador no se puede dejar llevar por la ira y la frustración ante una mala jugada, pues podría no lograr recuperarse y perder la partida. El ajedrez ayuda a aprender a controlar sentimientos de frustración ante la derrota y reconvertirlos en motivación para afrontar próximos retos. Además, al ayudarnos a aprender a controlar las emociones negativas, nos enseña a ser modestos, pues al tratarse de un juego sumamente individualista, la derrota no se acecha a nadie más que a uno mismo. Esto nos fomenta a sentirnos responsables de nuestros propios actos y no a buscar pretextos con los que justificar nuestra derrota, así como reduce la impulsividad y hace descender la hiperactividad.




Creatividad e imaginación.

El jugador debe imaginar constantemente distintas posiciones de las que ya existen en el tablero para poder elaborar estrategias que le permitan alcanzarlas en futuros movimientos. Esto contribuye a que la imaginación y creatividad aumenten considerablemente.


Miryam Sierra Monsonís,
Psicóloga General Sanitaria

Contacto: m.sierramonsonis@hotmail.com

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